“Lo que el viento de llevó”

Gone with de wind es todo un producto! Fruto brillante de la industria cinematográfica norteamericana, cumple con todos los lugares comunes que envuelven en sus flashes y polémicas a las mercancías de Hollywood: que la más taquillera, que el reparto de más estrellas, que la más galardonada, que la de mayor tiempo de realización por sus dificultades de adaptación y complejidad narrativa y tecnológica, que la más veces reestrenada, que la mayor glorificación injusta de la esclavitud, que la de mayores estereotipos, que patatín, que patatán… y de ese modo, desde su estreno en diciembre de 1939, la película sigue creciendo a la luz de todas las artimañas inventadas por los ejecutivos regordetes junto con sus mezquindades para seguir estrujando el trapo de piso que les arroje más dólares en el balde. Como testimonio de la argamasa en la que se cultivó el american way of life, la película está catalogada como “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y al mismo tiempo fueron varias las casas distribuidoras las que la descatalogaron a mediados del 2020 tras el asesinato de George Floyd en manos de la policía norteamericana. Los clásicos son una “clase de texto u objeto cultural” densos de historia a la que a veces gustaría que se la lleve el viento.

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