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Docente de literatura, egresada del Instituto de Profesores Artigas en Montevideo. Magíster en Teoría e Historia del Teatro por Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República en Montevideo. Publicó el ensayo titulado Tiemblen: las brujas hemos vuelto. Artivismo, teatralidad y performance en el 8M con el que ganó el Premio Nacional de Literatura en 2019 en Uruguay.

Cápsula de tango, cápsula de tiempo ¿se puede atrapar y apretar enlatado en un par de minutos? Según un viejo principio porteño el tiempo sería del tango; porque como dice cada tanguere a quien responde con desinterés o de manera desdeñada sobre la música del Río de la Plata, acuñada hace unos ciento cuarenta años por negros, mestizos, inmigrantes, bandoleros, compadritos, criminales y mujeres de la vida, “El tango te espera”. Hay un momento en que los sentires nostálgicos del sur te provocan las ganas de cerrar el ventanal que arrastra el sol, cuando qué te importa que nos llamen los mareados, si el mundo yira y yira y siempre estamos volviendo con la creencia de que veinte años no son nada. Hay un momento en el que subides a una ilusión súper sport, viendo la luna rodar, doblamos las equinas diciendo a viva voz con el alma sublevada que sólo vive de pasiones: “tengo tanto tango para dar”. En las casas de mala fama del centro de Buenos Aires y en los barrios del arrabal, vagó el alma de un viejo dios del Olimpo, extraviado de una europa falleciente, para volver a vivir en el viento, las cuerdas y los fuelles. Siempre hay un tiempo para todo, si es que nos lo permitimos… salgamos a volar.

Cápsula de tango, cápsula de tiempo ¿se puede atrapar y apretar enlatado en un par de minutos? Según un viejo principio porteño el tiempo sería del tango; porque como dice cada tanguere a quien responde con desinterés o de manera desdeñada sobre la música del Río de la Plata, acuñada hace unos ciento cuarenta años por negros, mestizos, inmigrantes, bandoleros, compadritos, criminales y mujeres de la vida, “El tango te espera”. Hay un momento en que los sentires nostálgicos del sur te provocan las ganas de cerrar el ventanal que arrastra el sol, cuando qué te importa que nos llamen los mareados, si el mundo yira y yira y siempre estamos volviendo con la creencia de que veinte años no son nada. Hay un momento en el que subides a una ilusión súper sport, viendo la luna rodar, doblamos las equinas diciendo a viva voz con el alma sublevada que sólo vive de pasiones: “tengo tanto tango para dar”. En las casas de mala fama del centro de Buenos Aires y en los barrios del arrabal, vagó el alma de un viejo dios del Olimpo, extraviado de una europa falleciente, para volver a vivir en el viento, las cuerdas y los fuelles. Siempre hay un tiempo para todo, si es que nos lo permitimos… salgamos a volar.

Cápsula de tango, cápsula de tiempo ¿se puede atrapar y apretar enlatado en un par de minutos? Según un viejo principio porteño el tiempo sería del tango; porque como dice cada tanguere a quien responde con desinterés o de manera desdeñada sobre la música del Río de la Plata, acuñada hace unos ciento cuarenta años por negros, mestizos, inmigrantes, bandoleros, compadritos, criminales y mujeres de la vida, “El tango te espera”. Hay un momento en que los sentires nostálgicos del sur te provocan las ganas de cerrar el ventanal que arrastra el sol, cuando qué te importa que nos llamen los mareados, si el mundo yira y yira y siempre estamos volviendo con la creencia de que veinte años no son nada. Hay un momento en el que subides a una ilusión súper sport, viendo la luna rodar, doblamos las equinas diciendo a viva voz con el alma sublevada que sólo vive de pasiones: “tengo tanto tango para dar”. En las casas de mala fama del centro de Buenos Aires y en los barrios del arrabal, vagó el alma de un viejo dios del Olimpo, extraviado de una europa falleciente, para volver a vivir en el viento, las cuerdas y los fuelles. Siempre hay un tiempo para todo, si es que nos lo permitimos… salgamos a volar.

Cápsula de tango, cápsula de tiempo ¿se puede atrapar y apretar enlatado en un par de minutos? Según un viejo principio porteño el tiempo sería del tango; porque como dice cada tanguere a quien responde con desinterés o de manera desdeñada sobre la música del Río de la Plata, acuñada hace unos ciento cuarenta años por negros, mestizos, inmigrantes, bandoleros, compadritos, criminales y mujeres de la vida, “El tango te espera”. Hay un momento en que los sentires nostálgicos del sur te provocan las ganas de cerrar el ventanal que arrastra el sol, cuando qué te importa que nos llamen los mareados, si el mundo yira y yira y siempre estamos volviendo con la creencia de que veinte años no son nada. Hay un momento en el que subides a una ilusión súper sport, viendo la luna rodar, doblamos las equinas diciendo a viva voz con el alma sublevada que sólo vive de pasiones: “tengo tanto tango para dar”. En las casas de mala fama del centro de Buenos Aires y en los barrios del arrabal, vagó el alma de un viejo dios del Olimpo, extraviado de una europa falleciente, para volver a vivir en el viento, las cuerdas y los fuelles. Siempre hay un tiempo para todo, si es que nos lo permitimos… salgamos a volar.

Cápsula de tango, cápsula de tiempo ¿se puede atrapar y apretar enlatado en un par de minutos? Según un viejo principio porteño el tiempo sería del tango; porque como dice cada tanguere a quien responde con desinterés o de manera desdeñada sobre la música del Río de la Plata, acuñada hace unos ciento cuarenta años por negros, mestizos, inmigrantes, bandoleros, compadritos, criminales y mujeres de la vida, “El tango te espera”. Hay un momento en que los sentires nostálgicos del sur te provocan las ganas de cerrar el ventanal que arrastra el sol, cuando qué te importa que nos llamen los mareados, si el mundo yira y yira y siempre estamos volviendo con la creencia de que veinte años no son nada. Hay un momento en el que subides a una ilusión súper sport, viendo la luna rodar, doblamos las equinas diciendo a viva voz con el alma sublevada que sólo vive de pasiones: “tengo tanto tango para dar”. En las casas de mala fama del centro de Buenos Aires y en los barrios del arrabal, vagó el alma de un viejo dios del Olimpo, extraviado de una europa falleciente, para volver a vivir en el viento, las cuerdas y los fuelles. Siempre hay un tiempo para todo, si es que nos lo permitimos… salgamos a volar.

Cápsula de tango, cápsula de tiempo ¿se puede atrapar y apretar enlatado en un par de minutos? Según un viejo principio porteño el tiempo sería del tango; porque como dice cada tanguere a quien responde con desinterés o de manera desdeñada sobre la música del Río de la Plata, acuñada hace unos ciento cuarenta años por negros, mestizos, inmigrantes, bandoleros, compadritos, criminales y mujeres de la vida, “El tango te espera”. Hay un momento en que los sentires nostálgicos del sur te provocan las ganas de cerrar el ventanal que arrastra el sol, cuando qué te importa que nos llamen los mareados, si el mundo yira y yira y siempre estamos volviendo con la creencia de que veinte años no son nada. Hay un momento en el que subides a una ilusión súper sport, viendo la luna rodar, doblamos las equinas diciendo a viva voz con el alma sublevada que sólo vive de pasiones: “tengo tanto tango para dar”. En las casas de mala fama del centro de Buenos Aires y en los barrios del arrabal, vagó el alma de un viejo dios del Olimpo, extraviado de una europa falleciente, para volver a vivir en el viento, las cuerdas y los fuelles. Siempre hay un tiempo para todo, si es que nos lo permitimos… salgamos a volar.

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Entrevista a Gastón Fournier, un valletano-psicólogo-viajero-fotógrafo (¿cómo era? ¿el orden de los factores no altera el producto?… aplica para él). Hay un librito que empieza diciendo algo sobre que el río fue siempre una invitación al viaje que él no hizo siendo mono, sino hasta cuando fue cadáver de mono… Se puede llegar a esa idea por leer o se puede seguir la pulsión que pretende abandonar la oscura caverna (o la luminosa casa paterna) y ver en el punto de fuga de una ruta que se pierde en el infinito las posibilidades de cargarse la mochila al hombro con el equipo de mate… Gastón recorre los territorios desde los 18, cuando solo hizo dedo por la cordillera de Los Andes desde Fiske Menuco hasta Esquel… y el viento nómade que hacía andar a los Mapuche se metió en su sangre para ser gente de la tierra. ¿Cómo viajar, experimentar, conocer y resguardar lo vivido? Sabemos que nos dimos varias respuestas y fundamos una de las tradiciones narrativas del saber en el registro del viajero; Gastón tuvo que resolver ese problema porque la pulsión acuciaba dar testimonio… y la fotografía de la era digital es una práctica potente para contar (vivimos de las historias… siempre necesitamos un buen cuentito para dormir… o para esperar ser atendidos en el odontólogue)… y así, Gastón, como encarnando el espíritu de MacCurry o Salgado, viaja con proyectos que le permitan guardar una imagen e ingresar por sus ojos a las almas de los siete mil millones de otres.

Albibur reúne en Eros una serie de poemas que toman en sus palabras las vidas interrumpidas por las flechas de la piel que en la piel y los ojos se clavan y provocan hacer otras vidas. Eros tiene que ver con Afrodita… o porque fue su madre o porque lo concibieron en su cumpleaños bajo la abundancia de un banquete griego… y cualesquier sean los hechos, ocurren en la semántica de la vida que se recrea gozosamente en los cuerpos ascendiendo hacia el éxtasis vital… amor-creación-naturaleza y también rezos hacia la guerra para morir viviendo la muerte heroica de quienes la miran a la cara con la sangre en llamas. En este Eros de Albibur las pieles que se huelen buscan el perfume que alimenta las ganas. Para nosotres qué lugar tiene la poesía hoy… qué lugar le damos… El poeta tuvo que decirlo en una lengua clara: “…reprocho a los hombres de ésta época haberme hecho nacer, por medio de maniobras mágicas innombrables, en un mundo que yo no quería, y haberme impedido, por medio de maniobras mágicas similares, hacer un agujero en él para escaparme; para vivir necesito la poesía y quiero que la poesía me circunde”.

Maia Gattas Vargas es una artista visual, investigadora de arte contemporáneo latinoamericano, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UBA, becaria doctoral CONICET dentro del Instituto IIDyPCA de Bariloche, ciudad desde la que produce y piensa. Maia investiga la construcción del paisaje nor-patagónico en el arte contemporáneo y a través de la fotografía, el cine documental, el video arte y la construcción de archivos y atlas, indaga sobre la representación del DESIERTO – PAISAJE – FRONTERA – PATAGONIA. Creadora, junto con la bióloga @gabriela.klier, del Laboratorio Isla Victoria del lago Nahuel Huapi, residencia sobre Arte/Filosofía/Naturaleza, que logró concretar su 2da edición en marzo de 2020, días antes de iniciada la Pandemia. Le gusta crear y producir con otres y las residencias artísticas son su lugar predilecto. La búsqueda de sus memorias personales la llevó a viajar a Palestina, y desde entonces participa del colectivo artístico-político Palestina Monamur de rap y artes visuales. Sobre el viaje revelador por leer https://www.pagina12.com.ar/290499-the-green-line-de-francis-alys?fbclid=IwAR14kGoTx0epUUxSBf_0Hm8x8I7zKqlBwSNDqxH8qjxGB8sPJvQa2Z4AspY Seguila en sus plataformas y redes @maiagatttasvargas https://laboratorioislavictoria.tumblr.com/ @palestinamonamur https://palestinamonamur.bandcamp.com/

Celeste Vénica es Artista Visual dedicada a las instalaciones, intervenciones, performances y acciones colaborativas. Docente de la ESBA, Escuela Superior de Bellas Artes de Neuquén, investiga la Práctica Docente en el campo artístico. Se pregunta ¿Cómo es respirar este tiempo? Se piensa optimista y dice que “la actual virtualidad habilitó otros canales y otros vínculos que no se daban en lo presencial”. Comenta sobre los procesos creativos junto con colegas pensando en “la neurosis de hasta donde damos clases y hasta donde hacemos obra”, y se proponen “pensar la clase como obra de arte y al docente como performer”. Dice que la Pandemia ayudó a que “todes les artistas visuales regionales y nacionales saliéramos del closet, dejamos de ser Las Bellas Artes para reconocernos como trabajadores del arte”. Seguila en sus redes @celeveni

Suyai Ávila* es escritora, educadora musical, poeta autogestiva, feriante y creadora de @suyiroeditorial, donde comparte literatura infantil y propone herramientas lúdicas para desarrollar la imaginación y creatividad de les niñes. La inquietan las preguntas que tienen para les adultes: 🙂 ¿Vos viviste una cuarentena cuando eras chica? 🙂 ¿Por qué la gente le tiene tanto miedo a un bichito que no se vé? 🙂 ¿Por qué las hamacas de la plaza están atadas? ¿Por qué es peligroso que yo me hamaque? Nos cuenta sobre el proceso creativo de su libro “Tobías el elefante” y afirma, “Desde el lugar de Artistas que somos, me interesa poder plantar semillas de lucha, de acompañamiento”. Seguila en sus redes @suyiroenlasestrellas y FB. Suyiro Editorial

La Compañía de Teatro al Vacío cuenta con 13 años de trayectoria en un trabajo sensible y amoroso para niñes en su primera infancia. Propuestas escénicas de teatro corporal, gestualidades mínimas y espacios lúdicos que habitan lo público. Conversamos sobre la Pandemia que los encontró en Gira y varados en México, hoy ya han logrado retornar a la ciudad (Roca-fiske menuco). Pensamos sobre las vivencias de les niñes y como el arte lúdico nos permite vivir el presente. Dicen que “el estar lúdico de les niñes es nuestra tabla para surfear en este tiempo”. Te invitamos a ver sus producciones en https://www.youtube.com/channel/UCXVB7mky7S_zyGM4k3QFnEg FB. @teatroalvacio.compania IG. @ teatroalvacio

Vulvalsur es una experiencia colectiva de realización fotográfica nacida en Cipolletti de las manos y miradas de Silvina Torres, Natalia Navia y Mariana Torres. Juntas las tres buscan producir imágenes que critiquen y reelaboren, con los protagonistas y figuras, las topografías de los cuerpos sujetados en el malestar de la cultura. Hace tiempo, décadas ya, que por suerte unes tipes empezaron a decir que lo que vivimos como real es construcción que hacemos entre las personas con nuestros lenguajes y nos permitieron abrir la ventana de las viejas y enmohecidas iglesias y las puertas de las instituciones de reclusión del Estado-nación, para resignificar nuestras vidas. Para redescubrir nuestros cuerpes precisamos las imágenes de una imaginación que nos vea nuevamente con una sonrisa humana y afectiva en su rostro. Son muchos los dolores en la agenda y son muchas las ganas de otras pieles que nos eroticen en prácticas de libertad hacia el reconocimiento recíproco en el que nadie nos de vergüenza, menos que nadie nosotres mismes, para correr desnudes con la sola necesidad de cobijarnos del frío y el viento… humanes, más humanes que nunca en colectivavulvalsur.wordpress.com y @colectivavulvalsur

Natalia Navia forma parte Vulvalsur, la experiencia de producción fotográfica colectiva que reelabora simbólicamente (no es preciso aclarar que es también decir materialmente) les cuerpes de las personas figurizadas en en sus imágenes y de todes aquelles que miremos y nos dispongamos a abrir un cerrojo hacia un práctica de libertad. En este podcast Natalia trae Borderlands, el libro de Gloria Alzandúa que entre el ensayo, la poesía, la autobiografía y la mirada sensible mezcla las lenguas con las que hacemos nuestras pieles letra sobre letra y lamida tras caricia. La frontera, el margen es el mejor lugar para ver el centro y reconocer el núcleo que condensa a los poderes concentrados que irradian sus dictámenes con un látigo de fuego lacerante. Andar descentrades es la oportunidad de, en una vida de vagabundeo herético y forajido, vestirse con los discursos más acordes a la emocionalidad del cuerpe según las horas del día… desde los márgenes podemos cambiar la piel como una sensual serpiente del desierto. Según reza un collage de publicación en fb @natalia.navia.777, de fondo-rojo-tigras-flores-y-bordados Dar El Salto Para Liberar A Las Ancestras.

Alberto Mastra es un compositor y trovador de tangos, milongas, candombes y boleros nacido en el Uruguay, de alma bohemia que sentía al día partirse en dos cuando el sol salía porque la noche gobernada su tiempo. Zurdo que dio vuelta la guitarra y bordoneaba desde abajo, supo aprender en la Academia de los Recreos de Parque Rodó. Compuso grandes obras interpretadas por las orquestas más conocidas y los cantores más afamados a este lado del Río de La Plata, y dijo un poco de sí mismo y de los de su estirpe: “Es un bohemio, es un poeta, es un tanguero / que sufre la miseria de los otros / es un pájaro de luz y de lirismo / es un hombre que sin ser nosotros mismos / hasta lleva la cara de los otros.” En esta cápsula de tango Darío Di Meglio te presenta “Bon jour mamá”.

Marlon Brando fue una bestia en muchos sentidos. Dotado de una belleza masculina a tono con los cánones de la industria cinematográfica estadounidense atrajo las miradas desde muy pequeño… algo que le costó manejar al punto tal de que atentó contra sí mismo por ello… hasta que encontró que podía ser redituable. Por otro lado, poseedor de un gran talento desde temprano para encarnar otredades y actuar casi de modo natural, tomando la plasticidad de la vida humana en sus gestos cotidianos logró, con años de trabajo y un ímpetu de rebelde sin causa, darle una profundidad psicológica pocas veces vista en la gran pantalla. Quizás por eso fue dos veces galardonado con el Oscar, los premios de la academia de cine norteamericano para espolvorear brillante berreta en un premio nacional inflado por el dorado sintético de un esmalte petrolífico… La segunda vez fue por su interpretación de Don Corleone en El Padrino, pero rechazó el premio y envió en su lugar a Sacheen Littlefeather, una actriz y activista por los derechos civiles de los indígenas en el país del norte, quien subió al escenario y expuso un discurso sobre los atropellos figurativos y narrativos que las historias de Hollywood perpetraban contras los pueblos originarios al tiempo que denunció el asedio y la matanza ejecutada por el gobierno federal en Wounded Knee contra los indios Sioux. Brando fue nominado en otras oportunidades para recibir la estatuilla… por ejemplo: El último tango en París… tristeza, tristeza y mucha bronca… una carrera tirada a la basura por el acto bestial de haber violado a la actriz protagónica frente a cámara en una situación total de desconcierto para la infinitamente traicionada María Schneider. Hay errores en la vida que pueden sopesarse para dar cuenta del debe-haber en la mora vital, y quizás muches salgan indemnes… pero desde el momento en el que deliberadamente alguien violenta a otra persona ultrajando su humanidad se convierte en un eternamente culpable. Viejo, te fuiste muy mal al pasto y te re cabe la de “… el violador eres tú”.

Gonzalo Maldonado es un realizador “Patagonia Marca Registrada” más allá de que en esta oportunidad te cuenta sobre “Caza”, un cortometraje de tema orientado hacia lo universal porque trata sobre qué hacer con “les otres” cuando sentimos que nos violentan… y eso de que el otre es una posible guerra es algo a lo que estamos humanamente acostumbrados. Además de guionar, dirigir, rodar y montar audiovisuales, hace muy buenas fotos que van sumando al patrimonio cultural de la región; se cuentan detrás de su lente Saúl Huenchul, Luisa Calcumil y la mejor toma vista hasta el 15 de diciembre del 2020 a las 10:27 am del eclipse total de sol del 14 de diciembre de 2020… en serio… busquen en el Facebook de Gonzalo porque la toma está zarpadita!… gran maestría técnica.

Actriz, Teatrista. Agitadora Teatral. Fundadora del grupo de teatro independiente La Escalera (1995), de la sala El galpón de la Escalera (2006) y del Festival Nacional El Teatrazo que se realiza anualmente desde 2007. Desde Puerto Madryn, provincia de Chubut y visitamos el laboratorio de *Maribel Bordenave*. Defensora incansable de la presencialidad en el Teatro, fue la 1era que elaboró un protocolo para las artes escénicas en el país y sigue pensando como volver a la escena. Dice “El tetro es mi habitad, el teatro es vital”. Y nos cuenta cuan generoso ha sido el teatro para su carrera y para su ¡vida! Buscala en las redes FB @maribel.bordenave FB @GrupoLAESCALERA IG @laescalera_teatro

Entre el arte y la cultura de masas hay un romance tormentoso. Muchos, por no decir casi todes, o por no decir el noventa y nueve coma nueve por ciento, quieren la fama, el dinero y las mieles de ese cocktail (o bomba molotov… pensalo como quieras). Buñuel, vanguardista provocador, pasó una temporada en Hollywood Land becado por la Metro Goldwyn Mayer para “aprender” a hacer cine luego de haber estrenado “La edad de oro”. En una cena durante un mes de diciembre compartió la velada con Chaplin, quien asistió a una performance en vivo para conocer la sangre latina hirviendo ante la injusticia… de modo que tras una cena maltrecha por los destrozos, el gran realizador de filmes para el Nickelodeon invitó al español a compartir la mesa en su gran mansión; a partir de allí: fiestas, relaciones y reventones hasta que al getón aragonés se le terminó la suerte tras alguna frase desafortunada contra alguna diva de la gran industria norteamericana. En el ´39, viéndose obligado a escapar de Europa regresó al valle de los sueños sin un duro-cobre-peseta en los bolsillos, y creyó que sería oportuno vender algún gag surrealista al vagabundo de bigote, pero éste lo dejó de plantón y se ganó el ingreso a las malas memorias de “Mi último suspiro”. El insulto nace de un bronca mezquina pero se cuenta con el deshonor en una épica… Buñuel dijo de Chaplin y el desencuentro fue el fruto de que “no tuvo el valor de firmar un llamamiento a favor de la República y contra el golpe militar fascista”… pero también andaba eso de la platita en medio… porque todo gran juicio esconde un privado dolor de pasiones y desgracias personales… como Salinger, que detestaba Hollywood porque Chaplin enamoró a su amor cuando él se fue a la guerra… y gracias a ello nació “El cazador oculto”.

Mariana Rodríguez trae cineindependiente.ar; una plataforma de internet que nuclea a realizadores audiovisuales de la región patagónica y cuenta en su catálogo con 122 producciones para ver en línea. Toda mirada que crea un relato precisa circular para compartirse y las desiguales apropiaciones de los recursos para distribuir cultura suelen ser muy caprichosas al momento de dar lugar… pero nada de esto desencanta y refrena las ganas de hacer profesión y contar las historias que se sienten deben ser narradas. En esta parte de la tierra la historia enseña que se puede caer y, siendo pionero, se puede edificar. Les pibes de veinti a cuarenti aprovechan la convergencia y sin reclamar, toman su lugar en el territorio digital haciendo su lugar en el mundo del espacio expandido… nuestras calles, rutas y mesetas con la fibra y el wifi como lugar para encontrarnos, identificarnos en las figuras, reconocernos en la pantalla y sabernos personas-tema-objeto del lenguaje audiovisual con el que contarnos la vida. Buscá, entrá, compartí, recreá la mirada.

Pirincho Pancho Canaro debe sus apodos a la partera y el nombre. Se dice de él que cuando nació, la mujer que asistió a su madre, soltó un “parece un pirincho” al verle el pelo en cresta. Se dice que Francisco, oriundo del Uruguay, se mudó a Buenos Aires con su familia a sus tempranos cinco años para vivir en conventillos plagados de pobrerío material y llenos de riqueza popular. Se dice que desde chico patió la lleca y laburó para manyar y se dice que fabricó su primer violín con las latas de aceite de la fábrica en la que trabajó de joven. Se dice que le sacó morlaco y guita al instrumento hasta comprar uno de madera y se dice que gracias a Vicente Greco entró de frente al mundo del tango y la guardia vieja. Se dice que fundó una orquesta y la rompió en París, y se dice que al volver batalló fuerte por los derechos de autor hasta fundar SADAIC. Se dice que se nacionalizó argentino porque los barrios porteños le rozaron el corazón y se dice que un día de diciembre a las 15 horas, sin motivo aparente más que el reclame de un olimpo de los heréticos dioses consagrados en el más allá, que andaban necesitando uno más para tocarse una, la vibrante alma de este apasionado cortó el hilo de plata para sonar entre las nubes.

Dj Dallas, la muchacha del Djing y Sampling de la Confluencia trae a Rejjie Snow, el dublinés de las rimas frescas y las pistas suaves que con tan sólo tres álbumes editados entre 2013 y 2018 se para de manos en el hip hop global. Lejos de cualquier figuración dark de una vida imposible, Rejjie vuelve lo amargo en dulce y muestra y demuestra que una caminata en el campo con un manojo de globos puede ser la representación de un modo de estar en el mundo. Liviano y con alitas en los tobillos, no hace culto de un calvario vital para justificar su música en un género que sobre el lado oscuro de la vida organizó su canon. En cambio, acercarse al hip hop del irlandés es sumergirse en una noche de luces rosas y violetas con la piel alterada por una leve modificación del quimismo. De este modo, este joven de los ´90 supo ir tomando lo mejor que podía agarrar del entorno inmediato y fue actor en el colegio, deportista, viajo a EEUU con una beca para jugar fútbol, inició estudios universitarios en realización audiovisual… y lo dejó siempre todo a medias para dedicarse con entrega a la música en su tierra natal… porque les pibes de ahora muestran cómo es posible ser profeta en la propia tierra.

Garden State es una película independiente rodada en 25 días que escribió, dirigió y protagonizó Zach Braff por falta de presupuesto… nah… sino porque muchas veces cuando hay algo que se quiere decir hace falta estar muy presente (como así también cuando hay algo que se quiere decir hay que estar muy ausente para que el sentido emerja más allá del aura de una persona, su cuerpo y su voz)… va, capaz que le faltaba plata… no lo sabemos. En 2004 cuando querías ver algo sobre lo que habías escuchado al pasar en una charla de bar o en una tarde viendo como pasan las horas en una casa con amigues, ponías a la mula a trasladar 0s y 1s de una terminal a otra y veías, cada tanto, la barra verde completarse con la carga del paquete de datos. Cuando se terminaba abrías un reproductor crackeado y la luz azul te traía al fin lo bueno que se había hecho al otro lado del mundo. Hay una historia sobre el ingreso a este siglo que se repite con eterno retorno: las almas solas que caminan la ciudad con el espíritu partido en busca de un remedio emocional que sane las heridas de una guerra en la que hasta el momento no hemos conseguido obtener una batalla a nuestro favor. Pulverizados los sueños colectivos con la maza neoliberal que nos da el mundo como visión de horizonte y nos lo quita sin posibilidad de obtener siquiera una isla para naufragar, las cosmopolitas personas de este mundo avanzamos con rivotril y clonazepam como nafta para atravesar los días… hasta que un día hay que volver a casa, como en La flor de mi secreto, para rehacernos y re-existir sanando las heridas, permitiendo las cicatrices y todo, perdón la cursilería, por el amor de alguien que nos toca con su mano la mejilla.

Ágata Rojas Larrea escribe en sus tiempos libres para condensar en un texto la significación que inviste con nuestros sentidos humanos la experiencia… todos los comunicadores saben que comunicación es encuentro entre personas sobre la base siempre amenazada del reconocimiento recíproco… y que así vamos haciendo el mundo entre todes. Aquí Ágata ensaya una psicogeografía que traza el mapa de la ciudad desde los sentimientos alguna vez extrovertidos y enlazados a una calle por la humedad de una lágrima o el eco de una risa… la ciudad puede ser una memoria que dibuja la cartografía de los lugares que alguna vez habitamos… y si navegás algo de sus redes sociales, el nuevo territorio de lo digital, vas a encontrar una botánica de las emociones que expresa con acierto el modo en que ciertas personas pueden ser una flor. Hay un modo de recordar a algunas mujeres que se hace desde la altura de la cintura… cuando nuestros ojos las miraban desde abajo y las veían moverse y hacer sus cosas (que solían ser las nuestras y las de otres) de las habitaciones al patio e ida y vuelta llenando de vida los lugares. De entre esas mujeres, algunas de manos verdes, nos hicieron ver la epifanía de la vida en una maceta, nos educaron y forjaron el sentido de la importancia y potencia de la fragilidad, que con la dedicación adecuada, enraíza frente a los vientos intempestivos, y puede ser Dulce Punk Rock en el Alto Valle.

Matías Pordomingo es periodista y productor de contenidos dedicado a la divulgación científica y las innovaciones tecnológicas. Como conductor de “El camino del eclipse” mostrará el lado oscuro de la luna y su sombra en la tierra cuando el 14 de diciembre se interponga plenamente entre nosotros y el sol. Mientras tanto recorre los kilómetros de un futuro camino anochecido mostrando una geografía norpatagónica formada por la estepa, la cultural originaria de los pobladores de esta tierra, los pueblos y su gente… como si la alineación de los astros por ocurrir viniese a ingresar en la expresión “cuando se aliñen los planetas” como anhelo de un deseo por ocurrir, y entonces el territorio lograse la extrañeza que justifica una historia en la que detenerse con la lente de la cámara. Hay un honor en quienes producen contenidos que siempre los quiere orientar hacia las historias de densidad cultural; pero ese arrojo suele enfrentarse con el frío monstruo que reclama liviandad con la frase fulminante de algún gerentillo de pacotilla que reza obtusamente “y eso a quién le interesa”… esta vez el cielo y los astros jugaron a favor a las tramas diarias que hacen la vida de miles sin el “polvo de estrellas” y Pordomingo pudo salir a la ruta para encontrarse con quienes habitan la trayectoria de la sombra por llegar y hacernos encontrar la luz de los fuegos eternos de nuestra tierra.

Gone with de wind es todo un producto! Fruto brillante de la industria cinematográfica norteamericana, cumple con todos los lugares comunes que envuelven en sus flashes y polémicas a las mercancías de Hollywood: que la más taquillera, que el reparto de más estrellas, que la más galardonada, que la de mayor tiempo de realización por sus dificultades de adaptación y complejidad narrativa y tecnológica, que la más veces reestrenada, que la mayor glorificación injusta de la esclavitud, que la de mayores estereotipos, que patatín, que patatán… y de ese modo, desde su estreno en diciembre de 1939, la película sigue creciendo a la luz de todas las artimañas inventadas por los ejecutivos regordetes junto con sus mezquindades para seguir estrujando el trapo de piso que les arroje más dólares en el balde. Como testimonio de la argamasa en la que se cultivó el american way of life, la película está catalogada como “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y al mismo tiempo fueron varias las casas distribuidoras las que la descatalogaron a mediados del 2020 tras el asesinato de George Floyd en manos de la policía norteamericana. Los clásicos son una “clase de texto u objeto cultural” densos de historia a la que a veces gustaría que se la lleve el viento.

Actriz, trabajadora de las Artes Escénicas, militante Feminista. Integrante de la Agrupación HIJOS y de la Asamblea por el Derecho a la Cultura. Desde Oro Verde a pasitos de Paraná, provincia de Entre Ríos visitamos el laboratorio de *Nadia Grandón*. Charlamos sobre la precarización laboral de las artes escénicas. Se pregunta ¿Cuáles serán las nuevas ficciones pospandemia? ¿Qué cuerpos van a volver a escena, cuáles serán las corporalidades emergentes? Piensa que “El arte debe colaborar en gestionar algunos duelos y fomentar un pensamiento crítico”. La encontrás en las redes @nadia.grandon

Julieta Anaut es una artista visual que conjuga los viejos artilugios de las diversas técnicas plásticas (cose ella misma muchas de las indumentarias con las que figura sus obras) con los nuevos artilugios de la convergencia digital para provocar la intersección de lenguajes en una producción de fuerte contenido simbólico. Una imagen de Julieta condensa el territorio, la biografía y las adoraciones populares en un diálogo en el que la composición arroja la pregunta por la identidad… quiénes somos, dónde habitamos, qué creencias alimentan nuestras ensoñaciones.

Para este recomendado podríamos decir que Julieta Stern recomienda a Grete Anaut y la exposición de la colección “Los sueños de las mujeres silvestres”, surgida de las cartas de lectoras enviadas a la revista Idilio para que Richard Rest se dedicara a la interpretación de los sueños confesados… y en la confusión lo que encontramos son las identificaciones, las tributaciones y las tradiciones que se remontan y continúan en el tiempo juntando biografías que se hermanan en el hacer, en el sentir, en la expresión y la proclama. Grete Stern fue una fotógrafa germano-argentina que tomó esta patria por propia bajo la creencia de que une es de donde decide… una mujer que en tiempos de hombres al mando hizo su lugar sin permisos ni perdones y dio una obra fotográfica extensa de composiciones por fotomontaje cuando el photoshop no existía en el horizonte imaginario de la humanidad; a pura técnica de laboratorio analógico produjo una imagen semanal entre 1948 y 1951 con laboriosidad y creatividad artística admirables. Esta mujer nacida en tierra del Nacionalsocialismo y las verbas de las supremacías raciales, viajó por Argentina y fotografió a los pueblos originarios del norte, en lo que es un archivo histórico por la memoria y vida de las personas de esta tierra como casi nadie hizo durante el siglo XX… en nuestra era del smartphone, la laptop y el software ¿qué vamos a poner al otro lado de la lente?… porque todavía hay mucho por crear para dar un testimonio y un relato que nos contenga, y las imágenes pueden ser nuestro mapa de bits para la reelaboración simbólica.